En países de todo el mundo, el empresarismo social se conjuga en el cumplimiento de varios de esos objetivos a la vez. Cultivos verdes, cuidado y educación infantil, empresarismo para la autonomía de la mujer, y la inclusión laboral de personas en estado de discapacidad, son algunas de las iniciativas adelantadas su favor.
Para Colombia uno de los ejemplos a seguir, es Italia, un país que en la actualidad cuenta con 1.250 cooperativas sociales y desde 1991 el empresarismo social está protegido por la legislación nacional, con la ley 381. Pero antes de llegar a éste punto, los italianos tuvieron que trabajar duro por más de 30 años en el desarrollo de labores mediante la contribución de empresas privadas en iniciativas de inclusión y así generar conciencia al respecto.
Iniciativas italianas, como la Cooperativa de Igualdad Lampugnano en Trenno, que existe desde 1914, la Cooperativa Rogoredo desde 1922, fomentaron desde su comienzo, la inclusión de personas en condición de desventaja social. Hoy, la Cooperativa Ecopolis, en Brescia, al norte de este país, es una de las lavanderías industriales que más personas emplea bajo el marco de inclusión solidaria.
¿Y cómo va Colombia?
Éste tipo de iniciativas se vienen adelantando en Colombia a paso lento, pero seguro. A pesar de sufrir los contratiempos de los cambios en los periodos políticos, el movimiento de las conveniencias comerciales y la alta burocracia para adelantar los procesos en la consolidación de las empresas sociales, ya se han creado empresas sociales en todo el país. Pero todavía, hay desventajas comparativas a nivel internacional, que atrasan los procesos en la nación.
Milford Bateman, experto en empresarismo social y en capital social de Overseas Development Institute de Inglaterra, afirma que son esencialmente dos desventajas, las cuales son:
1. Actualmente, no existen normatividades en la ley nacional que amparen, fomenten y ayuden al empresarismo social.
2. El modelo de empresarismo social en Colombia, está estrechamente ligado al estadounidense, mientras que el resto de países de latino américa, atienden al modelo europeo. Por eso, los procesos son tan extensos, burocráticos y lentos, mientras que el modelo europeo es más sencillo, flexible y colaborativo.
Así mismo, Milford Bateman, asegura que en muchos países del mundo, no únicamente en Colombia ocurría que quienes se integraban a iniciativas de empresarismo social creen que por pertenecer ahí van a ser los dueños exclusivos del negocio y son quienes más dinero ganarán. “Hace falta conciencia de trabajo en equipo, que si le va bien a la cooperativa social, le va bien a todos los miembros, no es creer que uno será el dueño y por eso va a ganar más que los demás. Problemas como éste hemos tenido que manejar con iniciativas de empresarismo social en la agricultura de Checoslovaquia”, concluye el experto.
Vientos de cambio
El pasado 1º de marzo, Milford estuvo de visita junto con otra experta del Overseas Development Institute, Kate Mclean, experta en políticas industriales locales y negocios inclusivos para la mujer. En su visita, participaron en diferentes conversaciones con la Subsecretaría de Desarrollo del Municipio de Medellín, la Promotora de Empresarismo Social y la Red Medellín Incluye, con el fin de capacitar y afianzar lo que es el empresarismo social, a partir de iniciativas que mejoran la calidad de las personas que se encuentran en condiciones de desventaja.
Milford insiste en que es importante, en primer lugar comprender lo que es el empresarismo social, para saber que su buen desarrollo permite mejorar la calidad de vida de muchas personas en condición de desventaja, tanto física, psicológica, económica, como social. Además, se incrementa la generación de empleo, se aporta a la economía nacional y se proyecta así, a la industria internacional. No sólo en términos financieros, sino también, cooperación entre empresas.
Para la primera semana de abril se espera la visita de tres representantes italianos, Pierluca Guibelli viene del Conzorcio Gino Matarelli, Umberto Zandrini representa al Conzorcio Solidarieta in Rete (SIR) y Daniele Gazzorelli de la Cooperativa Social Bottega Informatica. Visita con la que se consolidarán relaciones entre ambos países para incrementar la generación de empresas sociales, capacitar a los expertos locales en temas de economía social, acompañamiento psicosocial a los emprendedores y a definir recursos que Italia brindará a Colombia para impulsar este tipo de iniciativas.
Una vez, se solidifiquen más las relaciones entre Italia y Colombia en términos de empresarismo social, se abren las puertas en otros países que han estado mirando a Colombia desde lejos, para ver si es interesante invertir en este tipo de iniciativas, como lo es Inglaterra, Estados Unidos y Francia. Para que finalmente, la inclusión solidaria deje de ser algo realizado en un círculo cerrado de participantes.
De igual manera, los nuevos candidatos políticos manejan en su discurso un sólido apoyo al empresarismo social, se espera que no sólo se trate de un boom para ganar votos, sino en realmente fomentar espacios para la educación, el empleo y el emprendimiento en el empresarismo social.
“Los colombianos ya no estamos tan lejos”
Juan Carlos Velásquez, gerente de la lavandería industrial Lieto, fue el mes de febrero a Italia para hacer una pasantía en la Cooperativa Ecopolis y conocer más del empresarismo social en este país. Juan Carlos asegura que “ya no estamos tan lejos como antes, por ejemplo Lieto tiene ahora una persona en condición de discapacidad, incluida laboralmente y es por eso que necesitamos conseguir mayores convenios, porque no se trata de decir que nos regalen plata, sino que nos contraten porque somos capaces de responder y porque también somos una empresa productiva, que con sus ingresos capacita y genera más empleos inclusivos”.
Lieto es una lavandería industrial conformada con el apoyo de la Promotora de empresarismo social, bajo el programa Red Medellín Incluye de la Alcaldía de Medellín, el cual busca mejorar la calidad de vida de la población en situación de discapacidad y la de sus familias y que a partir de abril también contará con recursos italianos para su sostenimiento y desarrollo.
Juan Carlos Velásquez, manifiesta los logros y dificultades de esta empresa a lo largo de su proceso de formalización y funcionamiento: · Al momento se cuenta con maquinaria usada y muy vieja, lo cual disminuye la capacidad productiva de la empresa social. · Actualmente Lieto es precursor como empresa social de inclusión en Medellín, lo cual se convierte en una satisfacción y en un reto para demostrar que las personas en situación de discapacidad también pueden desarrollar actividades productivas, si cuentan con el apoyo y el acompañamiento necesarios.
Entidades locales e independientes a los gobiernos, como la Promotora de Empresarismo Social son las que apoyan iniciativas inclusivas en el Valle del Aburrá, es un organismo encargado de propiciar, fortalecer y consolidar el emprendimiento social, tanto a nivel local como nacional e internacional, todo esto en torno a negocios inclusivos que asistan a personas en contexto de vulnerabilidad y discapacidad.
¿Si funciona el empresarismo social?
Tanto en Latinoamérica, como en el resto del mundo, la práctica del empresarismo social sí ha dado resultados, tanto en términos económicos, como en mejoramiento de calidad de vida de las personas que se incluyen. Aún así, hace falta mejorar la perspectiva del emprendimiento.
Milford Bateman expone “no se trata de capacitar y dar recursos a las personas para que monten una chacita de manera individual, lo realmente importante aquí es, capacitar en emprendimiento, en trabajo colaborativo, en establecer redes de trabajo y en dar recursos para que los negocios siempre sean pensados a gran escala, no quedarse únicamente en las ventas locales, sino en convertirse en expertos en ese negocio, tanto como para convertirse en proveedores nacionales de algún producto, eso sí, contando con un equipo de trabajo multidisciplinario, de confianza, solidario y bien estructurado”.
Por lo anterior, es que se comprende que en el empresarismo social, aunque las cosas van bien, falta mucho por hacer, se ha aprendido de los negocios que han fracasado y se ha aprendido también de los negocios que han sido exitosos. “Aquí el hecho de brindar informa
Milford Bateman formuló preguntas esenciales para consolidar relaciones con otros países más adelantados en empresarismo social: ¿por qué son para ustedes importantes las empresas sociales?, ¿qué significa empresarismo social para los emprendedores que se acogen?, ¿cuáles son las proyecciones de las organizaciones que apoyan el empresarismo social en Colombia?
Foto: Milford Bateman, Overseas Development Institute
