Un elemento vital en cualquier convenio que se establezca en torno al empresarismo social es la generación y transmisión del conocimiento, en el cual, se fortalecen lazos y se optimizan los procesos para lograr más y mejores resultados a partir de el hecho de compartir experiencias.
En la semana del 4 al 9 de abril, estuvieron de visita en Colombia varios representantes de cooperativas sociales de Italia, en ésta experiencia se compartieron conocimientos, se mostraron avances y se plantearon metas para salir adelante con el empresarismo social, particularmente en Medellín.
Pierluca Guibelli del Conzorcio Gino Matarelli y Umberto Zandrini del Conzorcio Solidarieta in Rete (SIR), vinieron a Medellín para continuar fortaleciendo sus lazos como entidades hermanas del empresarismo social local.
Umberto Zandrini, comenta que lo que ha pasado en el empresarismo social es que cada vez se van mejorando las condiciones para el empresarismo, ahora ya es más cercano y se fomenta la participación y al que las empresas y el gobierno cada vez quieren invertir más. En Italia tiene más de 30 años de historia, y apenas en 1991 se logró conseguir que la constitución creara una ley a favor de las cooperativas sociales.
Pero, Colombia no es el único en Latinoamérica que está creciendo en empresarismo social. Umberto comenta que en otros países se están conformando proyectos y alianzas para atender más al tema de internacionalización del cooperativismo social. De modo que, están también en el panorama países como Brasil, Perú, Argentina, Uruguay y Ecuador, cada uno participará y se fortalecerá en lo que mejor sabe hacer.
Algo que se debe tener en común a pesar de que la práctica económica sea distinta es “el trabajar juntos por un objetivo común que es el bienestar público”, complementa Umberto haciendo hincapié en el interés real del cooperativismo social, que no es necesariamente el enriquecimiento, sino el mejoramiento de la calidad de vida de las personas a partir de una actividad económica en compañía.
“Uno de los mayores retos para el empresarismo social está el superar el individualismo, por entrar en un sistema cooperativo. Eso requiere de un proceso cultural, yo creo que con el tiempo y con el progreso y con el desarrollo de alianzas en empresarismo social con Colombia y con muchos otros países, se podría mejorar la calidad de la vida compartiendo con el otro, ya que para la perspectiva capitalista es muy difícil el compartir”, manifiesta el representante del Consorzio SIR.
No se trata de ser solidario, sino de ser sólido
El modelo de empresarismo social es importante porque en él se integran más personas como iguales, a participar en una actividad económica que les permite mejorar su calidad de vida. Umberto Zandrini expresa que: “El modelo del cooperativismo social toma en consideración la iniciativa privada y busca que todos los que hagan parte de la cooperativa desempeñen un rol importante a partir de sus capacidades. Además, tiene como principio la democracia, donde cada uno puede votar y brindar sus opiniones para ser escuchadas en términos de mejorar la actividad económica”.
Igualmente, Pierluca Guibelli del Conzorcio Gino Matarelli comenta que Italia, como lleva más de 30 años de experiencia en empresarismo y cooperativismo social, comenta que en Latinoamérica éste tema se puede ver más como una manera de recuperar o de mejorar la economía. En cada país se desarrollan negocios muy diferentes, como lo son medio ambiente, limpieza, no hay campos específicos.
“Lo esencial no es lo que la empresa va a hacer, sino la modalidad en que lo hará”, comenta Pierluca, “cuando se trata de empresa social, lo que se pretende es que esté ante todo el bienestar de las personas que hacen parte de ella”. Además, el empresarismo social permite una dinamización de la economía y permite la participación de personas que normalmente no se sienten emprendedoras que puedan empezar a decidir sobre su negocio y que también permite incluir a personas que son vulnerables en la sociedad, pero que sí pueden tener su propio papel económico y social.
Lo que sigue
Ahora el reto es para todos, tanto para las entidades que estén dispuestas a colaborare a nuevas iniciativas de empresarismo social, movilizar cada vez más la conciencia de los ciudadanos en las bondades de éste modelo y crecer tanto como para que se logre lo que en 30 años ya ha adelantado un ejemplo como Italia, y es en primer lugar, conseguir que la ley ampare y regule éstas iniciativas, para que sean más sostenibles en el tiempo.
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